Capítulo 2.

~La llegada

El viaje se está haciendo largo y pesado. Han dormido, charlado de alguna que otra tontería, han intentado leer un rato y hasta han cantado, pero, al fin, ven, a lo lejos, el campamento donde esos días vivirán tantas aventuras.
-¡Chicos, ya hemos llegado! - Anuncia una monitora bajita - Coged vuestras maletas y salid de uno en uno.
Todos los chicos y chicas corren ansiosos hacia las puertas del autocar para ser los primeros en salir. 
Helena y María, se esperan a que todos hayan bajado, para bajar más tranquilamente. 
Una vez todos fuera, un monitor se asegura de que no falte nadie.
-Muy bien, estamos todos. - La misma monitora del bus carraspea y coge aire - Bienvenidos al campamento Snow Fall, yo me llamo Laura, y seré vuestra monitora. Estos diez días los pasaréis entre los hermosos pinos y las altas montañas llenas de nieve. Ahora, los monitores os asignaremos habitaciones de cuatro personas. - La monitora hace una pausa - No pueden hacerse cambios, sólo si son motivos muy personales.
Una vez acabado el discurso, Laura y los demás monitores empiezan a decir nombres de cuatro en cuatro y el número de cada habitación.
-Mónica Martín, José Carlos Garrido, Ana Jiménez y Javier López en la habitación número uno.
Javier coge las maletas anteriormente dejadas en el suelo y se despide de las chicas.
-Nos vemos luego. - Le guiña el ojo a Helena.
Ellas se despiden.
-Alba Castro, Pedro Muñoz, Helena García y Jesús Medina en la habitación número dos.
María suspira, le tocará con gente desconocida. Le cuesta integrarse.
Se dicen adiós y Helena y Alba se dirigen a su habitación.
-Sílvia Bueno, María Gónzalez, Pablo Villalonga y Marc Pizá en la habitación número tres. Y así acabamos con los grupos.
María coge su equipaje y va con los chicos con los que compartirá habitación. Entran en la casa. Suben al primer piso. Al fondo del pasillo a la derecha. Habitación número 3. Abren la puerta y cada uno deja las maletas en un rincón.
-Yo me escojo la cama al lado de la ventana. - La chica, Sílvia, se dirige rápidamente a la cama dicha. Ella es un poco más alta que María y tiene el pelo largo y castaño, recogido en una horquilla. 
-Yo al lado del radiador, si no es molestia. - Uno de los chicos, delgado y rubio coge sus cosas y se instala. Se llama Pablo.
-Escoge tú primero. - Le dice el otro chico, Marc, a María. - A mí me da igual. - Tiene una gran sonrisa en la cara.
-Entonces, al lado de Sílvia. - Dice María tímidamente. 
El chico le sonríe amablemente.
-Como tú quieras.

~Sílvia



Capítulo 1.

~El viaje.

-¡Adiós, mamá!
-¡Adiós señora González!
-¡Adiós, queridas!
Helena y María se despiden de la madre de la segunda. 
-Aseguraos de llevarlo todo y ¡haced caso a los profesores! - Grita por último la madre, preocupada.
Se van diez días de campamento. Buena manera de aprovechar las vacaciones de verano. Esperan encontrarse con gente maja, con la que pasárselo bien.
Helena y María revisan cada una su propia maleta. María lleva una de las Súper nenas, rosa y grande. Helena una de leopardo blanca y negra, muy elegante. Se las colocan en los hombros y se dirigen al autocar.
Se miran, nerviosas por lo que pasará estos días. Helena la sonríe, siempre tan tranquila. En la puerta del autocar hay un monitor que lleva como una libreta dónde debe pasar lista. Las dos chicas dicen sus nombres. El hombre las hace subir. Se ve que eran las últimas y el autocar se pone en marcha. El autocar está casi lleno. Se dirigimos hacia el fondo y se sientan en un asiento de dos personas, delante de un chico moreno y una chica de ojos muy azules.
-¡Hola! - Saluda la chica de ojos azules. - Me llamo Alba y él es Javier.
Miran al chico. saluda con la mano. Es bastante guapo. Moreno con ojos oscuros.
Helena y María se presentan, intentando ser simpáticas.
-Nosotros no conocemos a nadie de aquí. La verdad, es un poco agobiante. - Helena mira a su alrededor, parece que todos se conocen entre ellos.
-Nosotros nos acabamos de conocer, tampoco conocíamos a nadie...
Un grito del que debía ser de una de las monitoras les interrumpe obligándoles a que se sienten correctamente y no hagan tonterías.
El resto del viaje se lo pasan hablando con Alba y Javier de sus cosas, contando chistes malos y anécdotas de la infancia.
-Cuando yo tenía 6 años, - Cuenta Javier - mi familia y yo fuimos a la playa. Como yo era muy aventurero me fui por las rocas. Investigando y mirando por todo, me encontré una estrella de mar. La cogí y me la acerqué a la cara para verla mejor. Entonces, se me quedó pegada en la cara y ya me ves a mí corriendo, llorando y intentando quitarme esa cosa pegajosa de la cara. Y todos riéndose.
Las tres chicas se ríen.
Y así durante todo el viaje.

~Alba